Laberintos – Laura Quintanilla

Parte de la obra plástica de la artista mexicana Laura Quintanilla se ve plasmada en su libro Laberintos (2009), dichas obras se encuentran acompañadas de poemas de diversos artistas ; María Cruz, Guadalupe Galván, Balam Rodrigo, Carlos López, Ariadna Vásquez .

Los poemas que acompañan cada encausto ilustran exquisitamente cada uno de sus lienzos, transportándonos a la reflexión a través de mundos oníricos, explorando la corporalidad, las encrucijadas y la modernidad.

Su obra plástica denota su gran técnica de encausto y uso de materiales como plumas, chapopote, tela y oro, entre otros.

La poética de Laura Quintanilla —que se siente en todos sus lienzos, esculturas, instalaciones— es recreada en este libro por poetas que dialogan con el lenguaje universal del arte, que buscan en el laberinto de su obra alguna revelación. La comunión que se establece con la imaginación trasciende cualquier categoría de análisis; invita a buscar en los meandros de la memoria la luz, la esencia, el infinito. Laura Quintanilla es una de las mejores pintoras de México. Su trazo y color son únicos; sus construcciones tienen la complejidad y sencillez de un caleidoscopio en el que descubrimos mundos por primera vez.

Carlos López
HISTORIAS TERMINALES

En estos tiempos las historias
traen grabado el fin en la palma de las manos

Fatal la brecha en que apareció tu nombre
Atroz renglón de tierra estéril

Estas historias padecen enfermedad con miedo y sin llave
Su tierra es de cemento
su vajilla sin provisiones
su reloj desmemoriado

No hay remedio en una larga página sin raíces.

GUADALUPE GALVÁN
Historias terminales (1995)
Encaustado y chapopote/tela
200 x 140 cm
Semilla (1997)
Encausto y chapopote/madera
120 x 100 cm
SEMILLA

Centro del universo
la almendra; cada capa
de su ser es un cielo;
mundos contiguos rozan
los infinitos ecos
de días que revelan
soledades, silencios.

CARLOS LÓPEZ
EL ORDEN DE LA MEMORIA

La Diosa, con su lunar prendido del vientre,
ha parido esa voz que nos sentencia a recordar.

Ya no conocimos su ritmo de lluvia,
su poema de súplica cuando ella, desnuda,
vio hundirse el sol en el mar
y agradeció la oscuridad.
Su lunar iluminaba el camino del canto:
jamás se olvide
la una en esta tierra.

Sea brillo
luz en toda cabeza
de todo sabio hombre.
Hágase siempre
de mi luna colgada
el pensamiento.

ARIADNA VÁSQUEZ
El orden de la memoria (2001)
Encausto, chapopote y plumas/madera
120 x 100 cm

La figura humana desnuda, oscura, abatida e inmolada dentro de ámbitos ruinosos o bien como centro orgánico de antiguas figuraciones del origen del universo es el motivo central de gran parte de su trabajo, pero su verdadera constante temática, el laberinto, es su propuesta de una intrincada travesía de la conciencia, cuyo avance hacia el origen está condicionado por el desciframiento de sus figuraciones mitológicas, legendarias, religiosas e históricas.

Luis Carlos Emerich

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